Edita Gruberova, vidas, hechos y otros asuntos.

Por Diego Manuel García

 

La gran soprano eslovaca Edita Gruberova (Rača, Bratislava, 23 de diciembre de 1946), posee una impresionante carrera -aun abierta en la actualidad-  que le ha llevado a convertirse en un verdadero mito de la lírica, con legiones de admiradores que la idolatran. Sus apariciones escénicas o en concierto se convierten en auténticos acontecimientos.

Voz de color plateado, dotada de un timbre rico y penetrante, aunque no específicamente bello, con un total dominio de la coloratura, emite con milimétrica perfección notas picadas, trinos, escalas y tiene pasmosa facilidad para las fioriture (adornar las notas). También posee gran capacidad para realizar increíbles regulaciones del sonido con perfectas mezza di voce y la emisión de evanescentes notas en pianissimi. Y, todo ello unido a una impresionante extensión por arriba, con unos sobreagudos que se expanden hasta el Fa5. Voz en origen de lírico-ligera, que ha evolucionado a lírica, mediante el paulatino ensanchamiento del registro central, aunque siempre mostrando una limitada gama de graves.

Obviamente todas estas cualidades vocales se manifiestan en todo su esplendor hasta finales de los años 80 del pasado siglo. A partir de entonces, se hacen patentes manierismos, con una propensión cada vez mayor al abuso de los filados, a las variadas dinámicas y a esos giros expresivos con los que acostumbra a decorar su fraseo. Los sobreagudos con el paso de los años se han ido estrechando y perdiendo calidad tímbrica.

Gruberova siempre ha brillado en sus actuaciones en directo combinando vocalidad con unas buenas dosis de expresiva teatralidad. Afortunadamente, existen gran cantidad de tomas en video a lo largo de toda su carrera, tanto de sus actuaciones en teatro como en recitales, que ponen de manifiesto su calidad interpretativa. De gran interés es el montaje “Edita Gruberova-A life for Arts” (disponible en YouTube) con diferentes fragmentos de filmaciones y tomas en video realizadas entre 1971 y 2011 de sus grandes creaciones bel cantistas y mozartianas, donde también se incluyen escenas de La Traviata y su incomparable creación de la Zerbinetta en Ariadne auf Naxos de Richard Strauss.

Aparte de sus grandes méritos artísticos, Gruberova ha sabido vender con gran habilidad su imagen. También es una autentica mujer de negocios, con su propia casa discográfica, NIGHTINGALE, que le ha permitido realizar grabaciones con total libertad, incluso escogiendo orquestas, directores e intérpretes. En los últimos años se ha convertido en empresaria y organizadora de todos los eventos en los que participa.

 

Una brillantísima carrera

Edita Gruberova es hija única del matrimonio formado por Gustav Gruber, de origen alemán, y la húngara Estela Gruberova. En 1959, con 12 años, comienza a cantar en el coro de niños de la Radio Eslovaca. A los 15 años el Dr. Julius Janko, pastor de una iglesia protestante de Rača (ciudad natal de Gruberova), se hizo cargo de su formación musical que incluía clases de piano y canto. Posteriormente ingresó en el Conservatorio de Bratislava, donde continuó sus estudios de canto con la profesora Maria Medvecká.

Con solo 21 años, el 18 de febrero de 1968, se produjo su debut en el Teatro de Ópera de Bratislava, interpretando el papel de Rosina de El barbero de Sevilla, iniciando una incipiente carrera que se ve afectada por los acontecimientos políticos que tuvieron lugar en Checoslovaquia aquel año 1968, con la famosa “Primavera de Praga”, aplastada por los tanques rusos que ocuparon la capital checa. Y, a pesar de todos estos acontecimientos, en el otoño de ese mismo año, Edita Gruberova tuvo ocasión de participar en el Concurso de Canto de Toulouse, donde consiguió el segundo premio, lo que le supuso ser contratada por la compañía del Teatro de Ópera de la ciudad eslovaca de Banská Bystrica, donde debutó con Violeta Valery de La Traviata. En ese teatro tuvo ocasión de interpretar todos los personajes femeninos de Los cuentos de Hoffmann de Offenbach e incluso la Eliza Doolittle del musical My fair Lady de Frederick Loewe.

A finales de 1969, su profesora Maria Medvecká le consiguió una audición en la Ópera de Viena que le supuso debutar en ese teatro, el 7 de febrero de 1970, cantando la Reina de la noche de La Flauta mágica de Mozart. En la capital austriaca perfeccionará su técnica vocal con la profesora Ruthilde Boesch. Con la Reina de la noche debutará en el Festival de Glyndebourne en 1973, en el Festival de Salzburgo de 1974 (dirigida por Herbet von Karajan), ese mismo año en la Ópera de Munich, y en 1977, en el Metropolitan de Nueva York. Su debut en el Teatro alla Scala de Milán se producirá en 1978 con la Konstance del mozartiano El rapto en el serrallo, papel con el que también debutará ese mismo año en el Liceu de Barcelona, teatro con el que mantendrá una intensa y entrañable relación durante el resto de su carrera.

En años siguientes irá debutando en diferentes teatros: Tokyo en 1980, con Konstance de El rapto en el serrallo. La Ópera de Zurich en 1981, con Giunia de Lucio Silla de Mozart. En el londinense Covent Garden en 1984, con Giulietta de I Capuletti e I Montecchi de Bellini con dirección de Riccardo Muti. En 1985, en el Teatro San Carlo de Nápoles y en el Festival de Bregenz, respectivamente con dos roles bellinianos: Amina de La Sonnambula y Elvira de I Puritani. Ya, en 1986, se producirá su debut en la Ópera de Chicago interpretando Lucia di Lammermoor de Donizetti. En 1989 cantará Violetta Valery de La Traviata en los jardines del Palacio de Versalles, en conmemoración del 200 aniversario de La Revolución Francesa; y, con esa misma ópera, debutará en 1992 en La Fenice de Venecia. Con Elvira de I Puritani se presentará en 1996 en el Teatro San Carlos de Lisboa, y en 1997 en el Teatro Comunale de Bolonia. En 2001 se produjo su debut en el Teatro Real de Madrid con su emblemática Lucia di Lammermoor.

 

Sus interpretaciones de Rossini y Donizetti

Edita Gruberova ha abordado con verdadero éxito numerosos roles bel cantistas. De hecho, su debut operístico en Bratislava fue con Rosina de El Barbero de Sevilla de Rossini, en 1968, habiéndolo cantado en muchísimas ocasiones hasta sus últimas representaciones en Múnich en 2003. Existe una grabación en directo realizada por su sello discográfico NICHTINGALE, realizada en Múnich en 1997, donde junto a la Rosina de Gruberova aparece el magnífico Conte de Almaviva interpretado por Juan Diego Flórez. Solo afrontará otro rol rossiniano, la Semiramide de la ópera del mismo título, que interpretó de manera ocasional en la Ópera de Zúrich, en 1992.

Una de sus grandes creaciones fue Lucia di Lammermoor de Gaetano Donizetti, que interpretó por primera vez en la ciudad austriaca de Graz, en 1975, en compañía del magnífico Edgardo de Carlo Bergonzi. Ya, en 1980, y en una toma en directo en la Ópera de Viena, puede escucharse su espléndida Lucia, en compañía del excelente Edgardo interpretado por Josep Carreras, y el Enrico Asthon de Leo Nucci, grabación en audio recuperada en años recientes y que puede escucharse íntegra en YouTube. Ya, en 1983, y con el papel bastante madurado, participa en la grabación de estudio realizada por EMI (disponible íntegramente en YouTube) en compañía del extraordinario Edgardo interpretado por Alfredo Kraus y el Enrico Asthon del gran Renato Brusson. Aquí podemos escuchar a una Gruberova en el mejor momento de su carrera, dando toda una lección interpretativa en su aria-cabalettaRegnava nel silenzio… Quando, rapito estasi” del acto I, con un magnífico fraseo, acentuación precisa, una deslumbrante ejecución de la coloratura y unos sobreagudos timbrados y perfectamente emitidos. Está muy brillante en su dúo con Alfredo Kraus “Sulla tomba che rinserra… Ah Verremo a te sull’aure”, y en la gran escena del acto II, junto a Renato Brusson “Il pallor, funesto, orrendo… Soffriva nel pianto”, concluido con la vibrante strettaSe tradirmi tu potrai”. Ya en el acto III, la famosísima escena de la locura recitativo-aria-cabalettaIl dolce suono… Ardon gl’incensi… Spargi d’amaro pianto”, donde ofrece todo un recital vocal e interpretativo con perfecta ejecución de la coloratura y unos impresionantes sobreagudos elevando la voz al Mi5. Durante treinta y cuatro años, Edita Gruberova mantendrá Lucia en su repertorio, hasta una de sus últimas representaciones en Viena, en 2009. La “escena de la locura” la interpretará en incontables recitales, incluso, hace muy poco tiempo, el pasado año en un concierto en Cravovia.

Dentro del repertorio de Donizetti, Gruberova ha interpretado las tres óperas que constituyen la llamada “Trilogía Tudor”: María Stuarda, Roberto Devereux y Anna Bolena. En la primera de ellas encarna a María Stuarda, la infortunada reina de Escocia, habiéndola cantado por primera vez en Viena, en 1985, junto a la magnífica mezzo griega Agnes Baltsa, como la reina Isabel Tudor. Siempre existió una auténtica compenetración entre ambas cantantes, que se pone de manifiesto en la gran escena final del acto II, donde realizan una auténtica exhibición interpretativa, destacando esas imprecatorias frases que María dirige a su prima Isabel “Figlia impura di Bolena, parli tu di disonore? Meretrice indegna e oscena, in te cada mio rossore. Profanato è il soglio inglese, vil bastarda, dal tuo piè!” que le suponen su sentencia a muerte. En la escena conclusiva de la ópera, Gruberova realiza una sensacional interpretación. Existe un video disponible en YouTube donde puede verse integra esta representación vienesa.

En Roberto Devereux interpreta a una ya anciana Isabel Tudor, habiendo debutado este rol en el Teatro Liceu de Barcelona, en noviembre de 1990, en una inolvidable velada con una extraordinaria interpretación de la soprano eslovaca, quien con valentía y en el mejor estilo bel cantista, aborda la dificilísima tesitura de este personaje, complementado por una gran actuación teatral, que ya se pone de manifiesto en el aria-cabaletta del acto I “L’amor suo mi fè beata… Ah! Ritorna qual ti spero” y, sobre todo, en la impresionante escena conclusiva de la ópera con recitativo-aria “E Sara in questi orribili momenti… Vivi, ingrato, a lei d’accanto” seguida del aria final “Quel sangue versato al cielo s’innalza”, cuando se quita la peluca en un gesto lleno de teatralidad, enseñando sus ancianos cabellos blancos. En aquella representación liceísta (una toma íntegra en video está disponible en YouTube) también tuvieron una destacada actuación la mezzo Doris Soffel como Sara Notingham y el tenor Fernando de la Mora, como Roberto Devereux, todos dirigidos por Richard Bonynge. Desde entonces, esta ópera se ha convertido en un título habitual de Gruberova, que aun sigue cantando en la actualidad.

En noviembre de 1992, también en el Liceu, y con dirección musical de Richard Bonynge, afrontó por primera vez Anna Bolena, papel que sobrepasa sus posibilidades vocales, ya que requiere una soprano de voz rotunda y amplísima tesitura, con un ancho centro y unos graves casi de mezzo. Ello se puso de manifiesto en los numerosos e intensos recitativos de marcado dramatismo que salpican esta partitura, en sus dúos del acto I, con los personajes de Enrico VIII (Albert Dohmen) y Lord Percy (Josep Bros) o ese impresionante “Giudici! Ad Anna… Ah! Segnata è la mia sorte” del concertante que cierra el acto I y donde Gruberova está más pendiente del virtuosismo vocal que de la intensidad dramática. También su actuación carece de la fuerza necesaria en ese largo dúo con Giovanna Seymur (Eugenia Grunewald) del acto II, o en la cabalettaCoppia iniqua” que cierra la ópera. Eso sí, en los prolegómenos de ese final, Gruberova da toda una lección de virtuosismo bel cantista en el aria “Al dolce guidami castel natio”, aplaudida durante varios minutos por un entusiasmado público. Existe una toma de audio realizada en directo de aquella función liceísta disponible en YouTube.

En un tardío año 2009, la soprano eslovaca, ya con 73 años, estrenó en Múnich su último título donizettiano Lucrecia Borgia, donde vuelve a mostrar las carencias apuntadas en Anna Bolena, agravadas por una lógica merma de facultades. Cabe también señalar sus excelentes creaciones de otros dos personajes donizettianos, totalmente en consonancia con sus características vocales: Linda de Chamonix estrenada en Zúrich en 1995, donde realiza una excelente interpretación del recitativo-aria “Ah! Tardai troppo… O luce di quest’anima” (que cantará en muchos recitales, incluso el pasado mes de septiembre en Cracovia) y la Marie de La fille du regiment, que también estrenó en el Liceu, en 1993, siendo preciso contemplar su actuación en una función tomada en video en la Ópera de Niza (disponible en YouTube) donde muestra de nuevo sus cualidades vocales en la nostálgica aria “Il faut partir! Adieu!” y su gran capacidad de comedianta en el delicioso dúo “Quoi? Vous m’aimez” con el magnífico Tonio interpretado por Gregory Kunde, quien afronta de manera brillante la famosa aria “Ah! Mes amis, quel jour de fête” con sus nueve Do4.

Sus interpretaciones de Bellini

Dentro de sus importantes aportaciones al repertorio bel cantista, Edita Gruberova ha cultivado con fortuna una serie de personajes pertenecientes a óperas de Vincenzo Bellini. Cronológicamente, el primero de ellos fue Amina de La Sonnambula que cantó por primera vez en la Ópera de Ginebra, en 1983, con excelentes resultados, que se ponen de manifiesto al escucharla en una representación tomada en video (disponible en YouTube) en el Teatro San Carlo de Nápoles, en 1985, mostrando ese encanto e ingenuidad que caracterizan a ese personaje, con una vocalidad que brilla en su entrada escénica con el recitativo-aria-cabalettaCare compagne… Come per me sereno… Sovra il sen la mano”, dándole relevancia a la palabra cantada y con absoluto dominio de la coloratura. Está sensacional en la escena conclusiva, el recitativo-aria-cabalettaOh! Se una volta sola… Ah, non credea mirarti… Ah! Non giungere uman pensiero” donde alterna tristeza y desencanto con una exultante alegría, finalizando la cabaletta con un impresionante Mi5, perfectamente emitido. Gruberova cuenta con una grabación de estudio realizada por su sello NICHTINGALE, en 1998, de impecable toma de sonido, con un reparto que incluye el excesivamente ligero Elvino de Josep Bros y el magnífico Rodolfo del bajo Roberto Scandiuzzi, todos dirigidos por el malogrado Marcelo Viotti al frente de la Orquesta de la Radio de Baviera.

Giulietta de I Capuletti e I Montecchi, fue otra de sus grandes creaciones bellinianas, debutándola en el londinense Covent Garden, junto al excelente Romeo de la mezzo Agnes Baltsa, con la férrea dirección de Riccardo Muti, quien consigue un altísimo rendimiento de ambas cantantes, que se materializa en toda segunda escena del acto I, donde Gruberova interpreta de manera sublime el recitativo-aria “Eccomi in lieta vesta… Oh! Quante volte”, y junto a Baltsa el amplísimo dúo “Sì, fuggire: a noi non resta… Vieni, ah! Vieni”, verdadero monumento bel cantista, donde ambas cantantes, perfectamente compenetradas, están sensacionales. Aquellas funciones londinenses se materializaron en una magnífica grabación en directo realizada por EMI.

Elvira de I Puritani fue otro de sus grandes roles bellinianos, habiéndola cantado por primera vez en el Festival de Bregenz de 1985, en una función dirigida por Gianfranco Masini al frente de la Orquesta Sinfónica de Viena, que fue tomada en video y está íntegramente disponible en YouTube. Allí, Gruberova realiza una excelente interpretación de la polonesa “Ah sì, son vergin vezzosa” y está verdaderamente extraordinaria en la escena de locura con el recitativo-aria-cabalettaRendetemi la speme… Qui la voce che soave… Vien, diletto”, donde muestra su absoluto dominio de la coloratura, finalizando la cabaletta con un impresionante Mi5. Resaltar también su actuación en los dúos: en el acto I con Giorgio Walton, muy bien interpretado por el bajo Dimitri Kavrakos, y ya en el acto III, con el Arturo Talbot magníficamente interpretado por el tenor Salvatore Fisichella, quien exhibe unos poderosos agudos y sobreagudos. Destacar también la gran prestación del barítono Giorgio Zancanaro como Riccardo Forth. Elvira ha sido uno de los roles más veces interpretados por Gruberova, manteniéndolo en su repertorio durante veinticinco años hasta unas últimas funciones en la Ópera de Viena en 2010.

Cuando ya frisaba los 70 años, en enero de 2006, interpretó por primera vez en escena el personaje de Norma, en la Ópera de Munich, con la Orquesta de la Radio de Baviera, dirigida por su marido Friedrich Haider, junto a la mezzo Sonia Ganassi como Adalgisa, el bajo Roberto Scandiuzzi en el papel de Oroveso, y el tenor Zoran Todorovich como Pollione. Aquella función fue tomada en video y editada en DVD por DEUTSCHE GRAMMOPHON. La Norma cantada por Gruberova es fundamentalmente instrumental, brillando en las partes que demandan mayor virtuosismo vocal y con una discreta prestación en los intensos recitativos que requieren una voz de tintes mucho más dramáticos. Sus mejores momentos los consigue en el aria-cabalettaCasta Diva…  Ah! Bello a me ritorna”, así como en los dúos con una Adalgisa bien interpretada por Sonia Ganassi, sobre todo el del acto II, “Mira o Norma”. Destacar también su interpretación en el trío que cierra el acto I.

Una gran intérprete mozartiana

Edita Gruberova cultivó con singular fortuna el repertorio mozartiano, destacando su interpretación de la Reina de la noche en La Flauta mágica, papel con el que debutó en la Ópera de Viena, en 1970, asombrando su capacidad para afrontar el aria del acto II “Der Hölle Rache kocht in meinen Hertz”, donde resuelve con auténtica maestría su endiablada coloratura, emitiendo series de notas picadas que materialmente cortan el espacio, y una impresionante subida al Fa5. Muy recomendable es escucharla y contemplar su actuación escénica en una toma en video realizada en Múnich, en 1983, editada en DVD por DEUSTCHE GRAMMOPHON, con dirección de Wolfgang Sawallisch al frente de la Orquesta de la Radio de Baviera.

Otra de sus grandes creaciones mozartianas fue Konstance de El rapto en el serrallo, que interpretó por primera vez en la Ópera de Viena en 1974, donde deslumbra en sus tres arias solistas: “Ach ich liebte” del acto I, realizando toda una exhibición en las complejas notas ligadas sostenidas, y mostrando su facilidad los sobreagudas elevando la voz al Re5. Ya, en el acto II, muestra su infinita tristeza en el recitativo-aria “Welcher Kummer herrscht… Traurigkeit ward mir zum Lose” y, sobre todo, realiza toda una exhibición en la dificilísima aria “Martern aller Arten”, resolviendo de manera impecable la coloratura, donde muestra su facilidad para las agilidades en los agudos, ascendiendo de nuevo con suma facilidad al Re5. Todo ello, se muestra en una toma en video realizada en la Ópera de Múnich, en 1980, disponible en un DVD editado por DEUSTCHE GRAMMOPHON, con Karl Böhm al frente de la Orquesta de la Radio de Baviera.

En 1986, abordará en la Ópera de Múnich un nuevo rol mozartiano, Donna Anna de Don Giovanni, con una voz de mayor corporeidad aunque con problemas en el registro grave que se ponen de manifiesto en el recitativo-aria “Don Ottavio, son morta!… Or sai chi l’onore” del acto I, y ya en el acto II interpreta con auténtica maestría la compleja coloratura del aria “Non mi dir”. Para enjuiciar la interpretación que Gruberova realizó de Donna Anna resulta recomendable visionar el DVD editado por OPUS ARTE de una representación de Don Giovanni que tuvo lugar en el Teatro alla Scala de Milán, en 1987, con la espléndida dirección de Riccardo Muti.

De manera más ocasional interpretó la Giunia de Lucio Silla en La Ópera de Zúrich en 1981 y en la Ópera de Viena en 1991. Destaca su extraordinaria interpretación del aria “Ah, se il crudel periglio”, de marcada influencia barroca, donde emite con maestría series de notas ligadas sostenidas y trinos de magnífica factura. Se puede escuchar este aria, en concierto que Gruberova realizó en Múnich, en 1983, disponible en YouTube.

La Zerbinetta de Ariadne auf Naxos de Richard Strauss es la mayor creación de Edita Gruberova, siendo el papel que más veces interpretó a lo largo de su carrera, con más de 200 funciones, habiéndolo mantenido en su repertorio desde que lo debutase en Viena, en 1973, hasta unas últimas representaciones, también en Viena, en 2009. Karl Böhm la eligió en 1976 para interpretar la Zerbinetta en una nueva producción de Ariadne auf Naxos, que se representó en la Ópera de Viena. Existe una toma en audio de una de aquellas representaciones que está disponible íntegra en YouTube, donde puede escucharse el precioso dúo Gruberova con el personaje de “El compositor” interpretado por Agnes Baltsa, donde ambas están magníficas. Pero, donde la soprano eslovaca está verdaderamente extraordinaria en la extensa aria “Grossmächtige Prinzessin” la más difícil jamás escrita para una soprano de coloratura, y donde afronta con verdadera perfección los numerosos y complicadísimos ornamentos, ofreciendo una espectacular subida al Mi5.

Pero, tan importante como escuchar la Zerbinetta de Gruberova, es contemplar su interpretación escénica y ello se hace posible en el DVD de DEUSTCHE GRAMMOPHON, tomado en la Ópera de Viena, en 1978, con Karl Böhm al frente de la Orquesta de la Radio de Baviera. Aquí, en el dúo con “El compositor” muy bien interpretado por la mezzo Trudeliese Schmidt, podemos ver a una joven Gruberova de radiante presencia, dominando el canto de conversación y ofreciendo una gran interpretación teatral, donde la cambiante expresión de su rostro alterna momentos de femenina coquetería con otros de cierta tristeza y desencanto, que van subrayando el magnífico texto creado por Hugo von Hofmannsthal, junto la preciosa música de Richard Strauss,¡una auténtica maravilla! También, podemos escuchar y contemplar su extraordinaria interpretación del aria “Grossmächtige Prinzessin”. Sin duda, Edita Gruberova ha sido la mejor Zerbinetta de la historia. Karl Böhm llegó a manifestar que su creación hubiera impresionado al propio Richard Strauss.

Dentro del repertorio verdiano, cabe destacar su interpretación de Violetta Valery en La Traviata, sobre todo en el acto I, de marcado estilo bel cantista con esa extraordinaria interpretación de la cabalettaSempre Libera” rematada con un Mi5. Ya, en el resto de la ópera su prestación resulta más discreta, sobre todo en el muy dramático último acto. Su interpretación de Violetta puede contemplarse en un DVD editado por TELDEC, de una representación en La Fenice de Venecia, en 1992, dirigida por Carlo Rizzi al frente de la orquesta de ese teatro, junto a Neil Schicoff (Alfredo Germont) y Giorgio Zancanaro (Giorgio Germont).

Resulta difícil sintetizar en unas pocas páginas la intensa carrera de Edita Gruberova.

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